Privacidad
Última actualización: 30 de agosto de 2026
Esta página cuenta qué sale de tu navegador, hacia dónde va, quién lo trata y cuánto dura. Sin fórmulas: si algo se envía, aquí lo dice.
1. Quién trata tus datos
El responsable del tratamiento es la persona que opera AetherCast. Para cualquier asunto relacionado con esta política, incluido el ejercicio de tus derechos, escribe a [email protected].
2. Qué sale de tu navegador
AetherCast no tiene cuentas ni formularios de registro, así que no recogemos tu nombre ni tu correo. Lo que sí sale del navegador es esto, y solo esto:
- Las coordenadas de la ubicación que consultas. Viajan a nuestro propio servidor en el borde de Cloudflare (las rutas
/api/wx/…), que es quien pide el dato a las agencias meteorológicas. Antes de salir hacia ellas se redondean a 0,01 grados —aproximadamente un kilómetro—, de modo que lo que llega a la agencia identifica una zona, no un punto. Si usas la geolocalización del navegador, la coordenada que recibimos es esa misma y se redondea igual. - El mensaje que escribes en el chat. Se envía a
/api/ai/chatjunto con el nombre de la ubicación activa, sus coordenadas redondeadas, el desfase horario de tu navegador y, como mucho, los seis últimos turnos de la conversación. El pronóstico que el asistente usa para responder no sale de tu navegador: lo pide el servidor por su cuenta. Ahí lo procesa un modelo de lenguaje de Workers AI, la plataforma de inteligencia artificial de Cloudflare. No lo guardamos: la respuesta se sirve sin caché y no existe ninguna base de datos donde escribirlo. - Los tiempos de carga de la página. En una fracción de las visitas, tu navegador nos envía a
/api/vitalscuánto ha tardado en responder y en dibujarse. El punto 5 lo detalla. - Y solo si aceptas la analítica: una medida por página a Google. Solo entonces. Mientras no lo aceptes no se descarga ni la etiqueta de Google Analytics, así que no hay ninguna petición que enviar. Cuando lo aceptas, lo que sale es la dirección de la página, la página desde la que llegaste, el idioma y el tamaño de la pantalla, junto con el identificador aleatorio que Google guarda en tu equipo. Los puntos 5 y 6 cuentan cómo se pide ese permiso, qué cambia si lo niegas y cómo se retira.
- Tu dirección IP, como clave del limitador de abuso. Toda petición a un servidor lleva la IP: así funciona internet. Nosotros la usamos además para contar cuántas peticiones llegan desde ella y frenar el uso automatizado, que es lo que impide que un tercero agote la cuota del servicio. Ese contador vive en la caché del borde mientras dura la ventana que mide —un minuto en los datos meteorológicos, hasta una hora en el chat— y desaparece con ella.
3. Qué se queda en tu navegador
Salvo que aceptes la analítica del punto 6, AetherCast no instala ninguna cookie. Lo que sí hace, con permiso o sin él, es guardar cosas en tu equipo, y la diferencia importa poco desde el punto de vista de la norma —hablar de cookies es hablar de almacenar en tu dispositivo, con cookie o sin ella—, así que aquí está la lista entera:
- Tus ajustes (clave
aethercast-weather-store). Dieciocho en total: la ubicación elegida y sus coordenadas, las favoritas, las capas encendidas del mapa, el encuadre al que lo dejaste, el modelo seleccionado y qué pestaña mirabas. - El tema (
aethercast-theme): claro, oscuro o el del sistema. - Tus seis últimas búsquedas (
aether-recent-searches), para que el buscador te las ofrezca al abrirlo. Solo las seis últimas: la séptima empuja a la primera fuera. - Cuándo cerraste el aviso de instalación (
aether:install-dismissed-at). Es una fecha, y sirve para no volver a proponértelo durante siete días. - Tu decisión sobre las cookies (
aethercast-consentimiento). Se guarda qué aceptaste, cuándo y contra qué versión de este texto: son exactamente las cosas que el artículo 7.1 del Reglamento nos obliga a poder demostrar, y ni una más —no hay identificador, ni dirección IP, ni la página desde la que decidiste—. Caduca a los 24 meses, y entonces se vuelve a preguntar. Guardarla es la única forma de no preguntártelo en cada visita. - La caché del service worker. Copias de lo que tu navegador ya había pedido —la envoltura de la página, las teselas del mapa (250 como mucho), el índice de lugares y las respuestas de datos (80 entradas, y ninguna de más de doce horas)—, para que el sitio siga funcionando sin conexión. No añade ningún dato nuevo sobre ti: es lo que ya habías descargado, guardado.
- Y solo si aceptas la analítica: las cookies de Google (
_gay_ga_<identificador>). Contienen un número aleatorio, y su trabajo es precisamente el que ninguna de las anteriores hace: reconocer este mismo navegador cuando vuelves otro día. Duran los mismos 24 meses que tu decisión, porque el sitio se lo fija así al crearlas —una cookie que sobreviva al permiso que la ampara se queda sin amparo—. Si retiras el permiso, se borran en ese momento.
Nada de esto se sincroniza con ningún servidor ni viaja entre tus dispositivos, y todo se borra vaciando los datos del sitio desde tu navegador. Los ajustes se guardan ahí precisamente para no tener que guardarlos nosotros.
Que la ubicación se guarde no significa que se quede en tu equipo sin más: sus coordenadas son las que salen redondeadas cada vez que se pide un pronóstico, como cuenta el punto anterior.
4. Quién trata los datos por nuestra cuenta
El sitio entero —las páginas, las funciones del borde que piden los datos, el modelo del chat y la medición propia— se sirve desde Cloudflare, que actúa como encargado del tratamiento por cuenta nuestra. Sus registros de servidor incluyen la dirección IP, con los plazos y las garantías que fija su propio acuerdo: Data Processing Addendum de Cloudflare.
Si aceptas la analítica entra Google. Para la medida de audiencia actúa como encargado, por cuenta nuestra, bajo sus condiciones de tratamiento de datos, y el dato sale de la Unión Europea. Google ampara esa transferencia en su adhesión al Marco de Privacidad de Datos UE-EE. UU. y en las cláusulas contractuales tipo que esas mismas condiciones incorporan. Es una diferencia real respecto de la capa anterior —donde el destino es Cloudflare y nuestro propio servidor—, y es parte de lo que decides cuando aceptas.
Y una precisión que conviene no redondear: Google no es solo encargado en todo. Lo es para la medida de audiencia con esas condiciones aceptadas; para otros usos de los mismos datos dentro de sus productos actúa por cuenta propia, y por eso las señales de publicidad se piden aparte en el diálogo y arrancan denegadas.
5. Medición: dos capas, y solo una te pide permiso
Medimos de dos maneras distintas, y lo que las separa es exactamente lo que la norma mira: la primera no deja nada en tu equipo que permita reconocerte otro día, y la segunda sí. Por eso una funciona siempre y la otra no existe hasta que tú digas.
La capa que no pide permiso, y sigue igual que ayer
Usamos Cloudflare Web Analytics. El borde inserta su script beacon.min.js en la respuesta, y este envía una medida por vista: la dirección de la página, el sitio desde el que llegaste —solo el dominio, nunca la dirección completa—, el tipo de navegador, de sistema y de dispositivo, el país y los tiempos de carga.
Ese script no escribe nada en tu equipo y no lee nada de él: ni cookies, ni localStorage, ni huella del dispositivo. Genera un número aleatorio por cada carga de página, que sirve para unir las dos medidas que envía de esa misma carga —una al abrirla y otra al salir— y que desaparece con ella. Por eso no hay forma de que te reconozca en la visita siguiente, y por eso el panel cuenta visitas y no personas.
Cloudflare conserva esa medida sin agregar siete días, y después solo un resumen.
Medimos además, por nuestra cuenta, cuánto tarda la página en responder y en dibujarse. Esa medida va a /api/vitals, que es nuestro propio servidor, y se envía solo en una fracción de las cargas. Se guarda el tiempo, la plantilla de la página —/location/[slug], no la ficha concreta que estabas mirando—, el país y la región, y la familia de navegador, sistema y dispositivo. Tu dirección IP no se guarda ni se convierte en ningún código, y no hay identificador de sesión: dos visitas tuyas son, para nosotros, dos medidas sueltas. Se conserva tres meses.
La capa que sí lo pide: Google Analytics 4
Hace lo que la anterior no puede: reconocer este navegador entre dos visitas, para saber si la gente vuelve y qué páginas funcionan. Para eso pone las cookies _ga del punto 3, envía la medida a Google y la trata también él. Nada de eso cabe en ninguna excepción, así que no se hace sin tu permiso.
«Sin tu permiso» significa aquí lo que suena, y es comprobable con las herramientas del navegador: mientras no decidas no se descarga el script, no sale ninguna petición hacia Google y no se escribe ninguna cookie. No es que se cargue y espere: es que no se carga. Y cuando se carga, lo hace declarando primero las cuatro señales de consentimiento de Google —almacenamiento publicitario, datos de usuario, personalización y almacenamiento analítico— en denegado, y solo después le llega lo que tú hayas marcado.
La dirección IP la recibe Google para deducir el país; según declara, en Google Analytics 4 no se registra ni se almacena, y para el tráfico europeo se recorta antes de salir del continente (documentación de Google). Lo decimos como lo que es: una declaración de Google sobre su propio sistema, no algo que podamos comprobar desde aquí.
Rechazarla no te quita nada. El sitio funciona idéntico, no hay contenido detrás de una aceptación y no se te vuelve a preguntar hasta que caduque tu decisión. Nosotros tampoco nos quedamos a ciegas, y por eso la capa anterior no se ha retirado: quien rechaza sigue contando como visita en una medición que no le reconoce.
Lo que no hay, ni con permiso ni sin él: píxeles de redes sociales, publicidad personalizada, perfiles con lo que guardas en el navegador, ni venta de datos a terceros.
6. Cookies: qué se te pregunta y cómo se cambia
El artículo 22.2 de la LSSI exige tu permiso para almacenar o leer en tu equipo, salvo en dos casos: cuando hace falta para prestarte el servicio que has pedido, y cuando se trata de medir la audiencia del propio sitio dentro de la lista cerrada que publicó la Agencia Española de Protección de Datos. Los ajustes, las búsquedas recientes, la caché sin conexión y el propio registro de tu decisión son lo primero; la medición del apartado anterior que no te reconoce es lo segundo. Nada de eso te pide permiso, y pedirlo tampoco sería más garantista: ofrecer una elección que no existe engaña sobre lo que el sitio hace.
Google Analytics no cabe en ninguno de los dos casos, y por eso hay un diálogo. Está hecho para que decir que no cueste lo mismo que decir que sí, que es lo que la guía de la AEPD y la doctrina de la CNIL exigen y lo que las sanciones de los últimos años castigan:
- Rechazar es un clic, en la primera pantalla y con el mismo tamaño y el mismo peso que aceptar. No hay que entrar en ningún ajuste para negarse.
- Las casillas empiezan desmarcadas, salvo las necesarias, que no se pueden desmarcar porque sin ellas no hay servicio.
- Cerrar no es aceptar. Ni la X ni la tecla Escape guardan nada: la próxima vez se vuelve a preguntar, y hasta entonces no se carga nada.
- No hay muro. El sitio entero funciona igual con las tres respuestas.
- Se pregunta por finalidad, no todo o nada, y tu decisión caduca a los 24 meses.
Cambiar de idea es lo mismo de fácil, y no depende de que encuentres este texto: la entrada «Preferencias de cookies» está en el pie de todas las páginas, y también aquí. Al retirar el permiso, las cookies que hubiera puesto Google se borran en ese mismo momento.
Y si prefieres no ser medido de ninguna manera, este interruptor va por otro camino: no consiente ni deja de consentir nada, sencillamente para la medición. Detiene nuestra medida de tiempos de carga —la de /api/vitals— y, mientras esté apagado, Google Analytics no se carga aunque lo hayas aceptado. La decisión se guarda para las próximas visitas: una oposición que se olvida al recargar no sería una oposición.
Medición de audiencia
Nuestra medida de páginas vistas y tiempos de carga es agregada, sin cookies y sin ningún identificador que te siga entre visitas.
Y aquí va la parte incómoda, porque es la verdad: el interruptor no alcanza a la analítica de Cloudflare. Ese script lo inserta el borde en la respuesta, antes de que la página llegue a tu navegador, así que apagarlo desde aquí no es posible: cuando esta página se pinta, ya se ha ejecutado. Lo intentamos sirviéndolo nosotros para poder apagarlo, y no funciona: el script publica su medida en una ruta que solo existe mientras es el borde quien lo pone. Hasta que haya otra vía, la forma de detenerlo es bloquear el host static.cloudflareinsights.com con un ajuste de privacidad o una extensión.
Sigue funcionando, además, bloquearlo todo en el navegador: los hosts static.cloudflareinsights.com y www.googletagmanager.com, y la ruta /api/vitals. Es una vía distinta de las dos anteriores, y no deja resto: lo que no se descarga no puede reactivarse solo.
El día que este sitio lleve publicidad, el diálogo tendrá una casilla más —hoy la finalidad está declarada y sin uso, y marcarla no enciende nada— y esta página lo contará antes de que se muestre el primer anuncio.
7. Servicios externos que sí ven tu IP
Los datos meteorológicos los pide nuestro servidor del borde, no tu navegador, así que lo normal es que las agencias que los publican —ECCC, NOAA, MET Norway, NASA y USGS— vean la dirección de Cloudflare y no la tuya. No lo prometemos como una garantía absoluta: si nuestro servidor no responde, el cliente puede pedir el dato directamente al origen para que la página siga funcionando, y en ese caso la agencia sí recibe tu IP.
Hay además tres servicios a los que tu navegador se conecta siempre de forma directa, porque sirven las imágenes del mapa que se descargan a medida que lo mueves: CARTO (mapa base), RainViewer (radar) y NASA GIBS (satélite). Todos reciben tu dirección IP y la zona que estás mirando. Consulta sus respectivas políticas de privacidad.
8. Cuánto dura cada cosa
- Ajustes, tema y búsquedas recientes: hasta que los borres tú.
- Aviso de instalación, una vez cerrado: siete días, y después se olvida.
- Tu decisión sobre las cookies: 24 meses, y después se vuelve a preguntar. Antes si cambia lo que se hace o quién lo hace: entonces el sí anterior no cubre lo nuevo y no vale.
- Caché del service worker: las respuestas de datos no se sirven pasadas doce horas, y el resto se renueva en cada versión del sitio.
- Medidas de la analítica: siete días sin agregar y después solo un resumen. Los tiempos de carga que guardamos nosotros, tres meses. Los dos plazos quedan muy por debajo de los veinticinco meses que la AEPD fija como máximo.
- Cookies de Google Analytics, si las aceptas: 24 meses, los mismos que tu permiso, y menos si lo retiras antes: se borran al retirarlo.
- Contador del limitador por IP: lo que dura su ventana, entre un minuto y una hora.
- Respuestas meteorológicas en la caché del borde: entre dos minutos y un día según el dato, y solo contienen la coordenada redondeada, nada que te identifique.
- Conversaciones del chat: no se conservan. Se procesan para responderte y no se escriben en ningún sitio.
- Registros de servidor de Cloudflare: los plazos que fija Cloudflare en el acuerdo enlazado arriba.
9. Tus derechos
El Reglamento (UE) 2016/679 te reconoce los derechos de acceso, rectificación, supresión, limitación del tratamiento, oposición y portabilidad. Para ejercerlos escribe a [email protected].
Conviene decirlo con franqueza: como no hay cuentas ni identificadores propios, en la práctica no tenemos forma de vincular ningún dato con una persona concreta, y eso limita lo que un acceso o una supresión pueden devolverte. Lo que sí controlas del todo es lo que está en tu equipo —los ajustes, las búsquedas recientes, la caché y tu decisión sobre las cookies—: lo borras vaciando los datos del sitio cuando quieras. El consentimiento se retira como cuenta el punto 6, y retirarlo no afecta a lo que se hizo mientras estuvo dado.
Si crees que el tratamiento no se ajusta a la norma, puedes reclamar ante la Agencia Española de Protección de Datos: www.aepd.es.
10. Cambios en esta política
Si cambia lo que el sitio hace, cambia esta página en el mismo momento, y la fecha de arriba lo refleja. No hay versiones anteriores en circulación: la que lees es la que está en vigor. Y si el cambio afecta a lo que se te preguntó —una finalidad nueva, otro destinatario—, tu decisión anterior deja de valer y el diálogo vuelve a aparecer: un sí lo es para lo que se contó al pedirlo.